Tránsito Inicial
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Chez Tom, un salón de azul grisáceo

No cuenta prácticamente con adornos ya que la falta de elementos decorativos en comparación con cualquier otra vivienda es significativa, sin embargo, la fuerza que poseen los elementos que configuran este espacio es tan desmesurada que hace que resulte totalmente atractivo de observar. Con un empleo de tonalidades frías propias de un azul grisáceo y un mobiliario reducido a las necesidades marcadas por el espacio, hacen de este salón una propuesta que analizar y tener en cuenta, donde arte y diseño se entremezclan con el más simple de los sofás.

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En un ático de París

Escasos 25m² en donde danzan en perfecta sintonía los distintos espacios que la configuran, unas necesidades muy marcadas por la que es su actual propietaria, quien deseo otorgar gran parte del espacio a una cocina tan amplia como fuera posible, que pudiera servir de gran bar para reuniones entre amigos, de tal modo que la vivienda está configurada por una zona de oficina/biblioteca que cuenta con todo el sistema de almacenaje del espacio, así como una zona de estar repleto de cojines y textiles de color donde sentarse y tumbarse.

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El encanto de una antigüedad

Propuestas decorativas a parte, nada me resulta más maravilloso que observar el encanto único de una antigüedad reflejada esta vez mediante las marcas y desgastes de una butaca de cuero, cualquier pieza de piel gana con el tiempo y si esta cuenta con más de cien años debemos ser conscientes de que puede ser limpiada y reparada bajo un cuidadoso proceso sin por ello eliminar la pátina que caracteriza algo antiguo.

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20 años de restauraciones en el Palacio de Versalles

Hace unas semanas Yatzer publicó un interesante artículo a cerca de uno de los más importantes proyecto del fotógrafo Robert Polidori, quien recientemente ha inaugurado una exposición en Mary Bonne Gallery en Chelsea donde se exhiben algunas de las capturas que él mismo ha tomado en los últimos 20 años del interior del Palacio de Versalles mientras este sufría un importante proceso de restauración. Tras conseguir en el año 1980 un contrato exclusivo para documentar dicha restauración, Polidori se encargó de fotografiar los signos del tiempo en el palacio.